- La falsa premisa de este tipo de actitud es la idea de que la comunicación tiene lugar solamente, o principalmente, a través del habla. Incluso muchos de nosotros creemos perder el control cuando no hablamos, y consideramos que escuchar equivale a no dominar la situación.
- La explosión de comunicaciones de nuestra era no ha puesto apenas atención en el desarrollo de técnicas para escuchar, y muchas de nuestras desgracias se pueden atribuir hoy en día a este descuido. Debemos a los demás ser buenos oyentes.
- No cabe duda de que escuchar se considera a veces como una amenaza. para la mayoría de nosotros, la tolerancia y la flexibilidad tienen sus límites; nos reservamos aspectos de trascendencia vital para nuestra vida que no queremos exponer a ningún tipo de cambio.
- A veces olvidamos la conexión existente entre oír y escuchar. Excepto en casos en los que existe un defecto en el oído, para escuchar debemos basarnos en este sentido de la percepción.
- Otro elemento básico que usted no debe omitir es que tal vez su disponibilidad para escuchar no sea suficiente como para convertirle en un buen interlocutor en todos los casos.
- No a todo el mundo le resulta fácil hacer aflorar su capacidad para escuchar de forma natural. A menudo, incluso a las personas con las que tenemos un rato más personal no les parece necesario escucharnos con atención.
- Las excusas que solemos darnos a nosotros mismos son que estamos muy ocupados, o que pensamos que el valor potencial de la información que podamos recibir no es demasiado elevado o no merece el tiempo que podamos perder en asimilarlo.
- Somos el blanco de muchos mensajes de los que cualquier sociedad en la historia haya podido recibir. nuestra reacción natural es intentar en la medida de lo posible poner barreras a la información. Acostumbrarnos a lamentarnos de la sobrecarga personal a la que estamos sometidos.
- Y, sin embargo, hablar demasiado puede confundir. Las personas que hablan mucho no deben presuponer que están siendo escuchadas.
- Por otra parte, conviene no dar por sentado que ser una persona tranquila te convierte en un buen interlocutor de una manera automática. Saber escuchar de una forma activa consiste en algo más que mantenerse sereno.
martes, 9 de noviembre de 2010
NO QUIERO OÍRLO!
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